Rumanía posee uno de los patrimonios culturales y naturales más ricos de Europa. Desde los castillos medievales de Transilvania hasta el Delta del Danubio y los monasterios pintados de Bucovina, el país tiene recursos suficientes para posicionarse como destino turístico de primer nivel.
Sin embargo, el turismo representa solo un 3% del PIB, lejos del potencial real. La infraestructura deficiente, la escasa promoción internacional y la baja calidad en algunos servicios hoteleros limitan el desarrollo de esta industria.
En los últimos años se han hecho esfuerzos por mejorar. Ciudades como Sibiu, Cluj y Brașov han incrementado su visibilidad a través de eventos culturales, inversiones en transporte y mejora en la hospitalidad. Además, el ecoturismo y el turismo rural están en auge, ofreciendo experiencias únicas lejos del turismo masivo.
Patrimonio, naturaleza y cultura como motores económicos
El sector necesita profesionalización, innovación digital y cooperación entre el sector público y privado. Fondos europeos están disponibles para modernizar instalaciones y crear rutas culturales sostenibles.
Con planificación, marketing y desarrollo local, el turismo puede convertirse en un motor económico que beneficie tanto a regiones urbanas como rurales.