El mundo de las Grandes Ligas se ha visto sacudido por las recientes declaraciones de Ronald Acuña Jr., quien ha dejado claro su deseo de asegurar un contrato a largo plazo que defina el resto de su carrera profesional. En una entrevista exclusiva concedida este 29 de enero de 2026, «El Abusador» fue contundente respecto a sus expectativas tras el vencimiento de sus opciones contractuales actuales con los Bravos de Atlanta. «Yo quiero 10 años», sentenció el jardinero venezolano, subrayando que su prioridad es la estabilidad y el compromiso mutuo con una organización. A pesar de haber superado cirugías importantes en sus rodillas, Acuña Jr. asegura sentirse en la mejor forma física de su vida, proyectando una durabilidad que justifica, según su equipo de agentes, un acuerdo que lo mantenga en la élite de la MLB hasta bien entrada la década de 2030.
El valor de mercado de una superestrella generacional
La exigencia de un contrato de una década no es un capricho, sino un reflejo del impacto estadístico y comercial que genera el de La Sabana. Desde que se convirtió en el primer jugador en la historia en fundar el club del 40-70 (40 jonrones y 70 bases robadas), su valor de mercado se ha disparado. Los analistas deportivos sugieren que un acuerdo de 10 años para un jugador de su calibre y edad —actualmente 28 años— podría superar fácilmente los 350 millones de dólares, situándolo en la misma conversación que figuras como Shohei Ohtani o Mookie Betts. Para los Bravos de Atlanta, la encrucijada es clara: asegurar a su jugador franquicia y símbolo de la comunidad latina, o arriesgarse a que una de las piezas más dinámicas del béisbol moderno explore la agencia libre en busca de la seguridad financiera que ha solicitado públicamente.
La lealtad a Atlanta frente a las ambiciones de la agencia libre
Aunque Acuña Jr. ha reiterado en múltiples ocasiones su amor por la ciudad de Atlanta y la organización que lo vio nacer como profesional, sus palabras también funcionan como un ultimátum amistoso. El pelotero desea evitar la incertidumbre de negociaciones anuales y prefiere enfocarse plenamente en traer otra Serie Mundial a los aficionados de Georgia. «Mi intención es quedarme, pero el respeto se muestra con compromiso», añadió el venezolano, dejando la pelota en el tejado de la gerencia liderada por Alex Anthopoulos. Mientras los campamentos de entrenamiento primaveral están a la vuelta de la esquina, esta declaración marca el inicio de lo que promete ser una de las negociaciones más seguidas del año, donde el equilibrio entre el riesgo por sus lesiones pasadas y su indiscutible talento determinará el futuro del «MVP» de los corazones venezolanos.




