Las nuevas políticas arancelarias del presidente Donald Trump han encendido las alarmas en el comercio internacional. Bajo el lema “Compra estadounidense y contrata estadounidense”, la administración ha anunciado un gravamen del 15% sobre productos que, aunque son de marcas estadounidenses, se fabrican en territorio europeo. El objetivo es incentivar la producción nacional, pero la medida afecta directamente a multinacionales que operan en la Unión Europea. Entre los productos más destacados se encuentran los tractores John Deere 6R y 6M, fabricados en Mannheim, Alemania, y considerados íconos del cinturón agrícola estadounidense.
Tractores, anticonceptivos y cosméticos entre los bienes estadounidenses producidos en la UE que enfrentarán un gravamen del 15%
También se verán afectados anticonceptivos almacenados en Bélgica, productos de cosmética, ropa deportiva y equipos tecnológicos que forman parte del consumo cotidiano en EE.UU. Las empresas enfrentan el dilema de absorber el costo, trasladarlo al consumidor o reubicar sus fábricas, lo que podría generar pérdidas millonarias y tensiones diplomáticas. Mientras tanto, los consumidores podrían ver un aumento de precios en bienes que históricamente han identificado como “americanos”. Este giro proteccionista redefine el concepto de origen y plantea interrogantes sobre la viabilidad de las cadenas de producción globalizadas en un contexto de nacionalismo económico creciente.