Por qué los patinadores artísticos olímpicos tienen dificultades con las licencias musicales: «Es una pesadilla de liquidación»

En el competitivo mundo del hielo de este 2026, la coreografía es solo la mitad de la batalla; la otra mitad ocurre en los despachos de propiedad intelectual. Muchos se preguntan por qué los patinadores artísticos olímpicos tienen dificultades con las licencias musicales, y la respuesta corta es la complejidad burocrática del sistema de derechos de autor. A diferencia de un evento privado, las transmisiones olímpicas son globales, lo que requiere licencias de «sincronización» que pueden costar miles de dólares por cada minuto de programa. Para atletas de élite, conseguir los permisos para usar un éxito de Taylor Swift o un clásico de Queen se ha convertido en una labor titánica. Como bien definen los expertos en gestión deportiva, el proceso «es una pesadilla de liquidación» que obliga a muchos patinadores a descartar sus canciones favoritas por el temor a demandas millonarias o al bloqueo de sus rutinas en plataformas digitales y retransmisiones internacionales.

El laberinto de derechos: De la sincronización al streaming global

El problema no radica solo en pagar por el uso de la melodía, sino en la multiplicidad de dueños que puede tener una sola canción. Al analizar por qué el patinaje artístico enfrenta esta pesadilla de licencias musicales, observamos que un tema puede pertenecer a tres compositores, dos discográficas y una editorial diferente. En este 2026, con el auge de las redes sociales y el streaming en vivo, la ISU (Unión Internacional de Patinaje) ha endurecido sus controles. Si un patinador utiliza una canción sin haber «liquidado» todos los derechos territoriales, las emisoras pueden verse obligadas a silenciar el audio durante la transmisión, arruinando la experiencia del espectador y la marca personal del atleta. Esto ha llevado a un aumento en el uso de versiones de dominio público o composiciones originales creadas específicamente para el hielo, evitando así el riesgo legal.

El impacto en la creatividad: ¿Está la ley limitando el arte en 2026?

Para concluir, esta crisis de licencias en el patinaje artístico está transformando la estética del deporte. Al ser una «pesadilla de liquidación», muchos coreógrafos están optando por bandas sonoras de películas antiguas o música clásica, donde los derechos son más fáciles de gestionar o han expirado. Sin embargo, esto limita la capacidad de los jóvenes patinadores para conectar con audiencias modernas a través de éxitos contemporáneos. En este febrero de 2026, la comunidad internacional de patinaje está presionando para que se creen «licencias colectivas» específicas para deportes artísticos, permitiendo que el talento en el hielo no se vea frenado por un contrato legal. Hasta que eso ocurra, la música seguirá siendo el obstáculo más invisible y difícil de superar antes de llegar al podio olímpico.

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