Los osos polares en el Ártico de Noruega se están volviendo más gordos y saludables

En un giro inesperado para la biología marina, los reportes científicos de este febrero de 2026 han revelado una tendencia contraintuitiva en el archipiélago de Svalbard. Los osos polares en el Ártico de Noruega se están volviendo más gordos y saludables, un hallazgo que desafía las proyecciones más pesimistas sobre la extinción inmediata de la especie. A pesar de que la crisis climática continúa reduciendo la extensión del hielo marino, las poblaciones locales han mostrado un índice de masa corporal superior al promedio de la última década. Los investigadores del Instituto Polar Noruego sugieren que este fenómeno se debe a una adaptación oportunista: al haber menos hielo firme, las focas ojudas y anilladas están más concentradas en áreas específicas, facilitando la caza para los osos que han aprendido a patrullar las líneas de costa de manera más eficiente.

Adaptación biológica: ¿Por qué mejora su estado físico en plena crisis?

La clave de este aumento de peso reside en la resiliencia dietética de los plantígrados y los cambios en la cadena trófica local. Al analizar por qué los osos de Svalbard están más sanos, se observa que el deshielo temprano ha provocado un afloramiento de fitoplancton que beneficia a los bacalaos polares, el alimento principal de las focas. Esto ha creado una abundancia de presas con alto contenido graso justo en las temporadas críticas de alimentación de los úrsidos. Además, se ha documentado que los osos polares noruegos están diversificando su dieta con huevos de aves marinas y carroña de ballenas varadas con mayor frecuencia. Esta flexibilidad metabólica les permite acumular reservas de grasa subcutánea más gruesas, esenciales para sobrevivir a los veranos prolongados donde el hielo escasea.

El futuro de la especie: ¿Un respiro temporal o una evolución real?

A pesar de las noticias positivas, los científicos advierten que no debemos bajar la guardia frente al calentamiento global. Si bien es cierto que hoy los osos polares en Noruega están más saludables, este equilibrio podría ser un «espejismo ecológico» de corta duración. En este 2026, el debate se centra en si estamos presenciando una evolución acelerada de la especie hacia un estilo de vida más terrestre o si simplemente se trata de una ventana de abundancia temporal. Lo que es innegable es que la población de Svalbard se ha convertido en el grupo de estudio más resiliente del planeta, ofreciendo datos valiosos sobre cómo la fauna ártica lucha por sobrevivir en un mundo que cambia drásticamente, recordándonos que la naturaleza posee mecanismos de defensa que aún estamos intentando comprender.

 

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