La temporada 4 de «Los Bridgerton» reinventa un cuento de hadas en Netflix

El fenómeno de la Regencia ha regresado a nuestras pantallas con una propuesta que rompe los moldes de la literatura romántica tradicional. En esta nueva entrega, la temporada 4 de «Los Bridgerton» reinventa un cuento de hadas clásico —la historia de Cenicienta— a través del esperado romance de Benedict Bridgerton. Sin embargo, la serie de Netflix da un giro de 180 grados a la narrativa de la «damisela en apuros». En este 2026, la trama no se centra en el rescate de una joven por parte de un príncipe, sino en la búsqueda de identidad y el crecimiento personal. Al transformar el baile de máscaras en un catalizador de ambiciones propias, la serie logra que el amor sea una elección entre iguales y no una vía de escape, consolidando un guion donde la magia reside en la determinación de sus protagonistas por desafiar las rígidas normas de la sociedad londinense.

El empoderamiento femenino y la ruptura de los tropos de época

Lo que diferencia a esta entrega de sus predecesoras es la profundidad con la que se aborda el arco de Sophie Baek. En lugar de seguir el camino del sacrificio pasivo, la serie de Netflix utiliza el empoderamiento como el motor principal de la historia. Sophie no espera ser salvada; ella lucha por su autonomía en un mundo que intenta invisibilizarla por su origen social. Este enfoque resuena con la audiencia de 2026, que busca personajes femeninos con agencia y propósito más allá del matrimonio. La relación con Benedict se construye sobre el respeto mutuo a sus talentos artísticos, convirtiendo el romance en una alianza de apoyo mutuo. Los productores han logrado modernizar el cuento de hadas, demostrando que la verdadera «zapatilla de cristal» es la libertad de decidir el propio destino sin depender de un título nobiliario.

El impacto cultural de la diversidad y la autonomía en 2026

El éxito rotundo de esta cuarta parte confirma que el público desea historias que reflejen valores contemporáneos en entornos históricos. Al hablar de empoderamiento en la serie de Netflix, los creadores han integrado temas de clase y raza con una sensibilidad renovada, convirtiendo a «Los Bridgerton» en un espejo de las luchas actuales por la igualdad. En este 2026, la serie ya no es solo un placer culposo de estética «pastel», sino un referente de cómo la ficción puede subvertir los cuentos de hadas para enviar un mensaje de fortaleza. La temporada 4 cierra con una nota de esperanza que trasciende el «vivieron felices para siempre», priorizando el «fueron fieles a sí mismos». Con una estética visual impecable y una banda sonora de versiones pop de vanguardia, los Bridgerton demuestran que el empoderamiento es el accesorio más elegante de cualquier temporada social.

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