La última actualización de Windows 11 ha llegado con una novedad que está entusiasmando a millones de usuarios: la posibilidad de usar los auriculares inalámbricos con la misma comodidad y eficiencia que en los teléfonos móviles. Hasta ahora, conectar y gestionar dispositivos de audio en PC solía ser un proceso más engorroso, con problemas de compatibilidad, cortes en la conexión o dificultades para cambiar entre diferentes modos de sonido. Sin embargo, Microsoft ha simplificado la experiencia y ha añadido características clave como el cambio automático entre dispositivos, mejoras en la latencia del audio Bluetooth, y la posibilidad de utilizar códecs de alta calidad que antes estaban limitados a los smartphones.
Microsoft mejora la conectividad en Windows 11 con funciones imprescindibles para auriculares inalámbricos
Con esta actualización, los auriculares Bluetooth multipunto podrán usarse en PC de la misma forma que en un móvil: si recibes una llamada en tu teléfono, podrás contestar sin desconectar del ordenador, y al volver automáticamente seguirás escuchando música, jugando o atendiendo una videollamada en Teams o Zoom. Además, el nuevo sistema de ecualización integrada en Windows 11 permitirá ajustar el sonido de manera personalizada, sin depender de software de terceros. Esto convierte al sistema operativo en un entorno más amigable y moderno para quienes utilizan su ordenador como centro de trabajo, estudio y entretenimiento.
La inclusión de estas mejoras refleja la apuesta de Microsoft por seguir integrando a Windows 11 en el ecosistema digital actual, donde los auriculares inalámbricos son una herramienta diaria para millones de usuarios. La experiencia más fluida en la gestión de audio coloca al PC a la altura de lo que ofrecen los móviles, eliminando barreras entre plataformas. Con esta actualización, Windows 11 no solo mejora la productividad, sino que también se convierte en una opción más atractiva para gamers, creadores de contenido y profesionales que buscan calidad de sonido sin complicaciones. En definitiva, una evolución necesaria que transforma la forma en que los usuarios interactúan con sus dispositivos y abre el camino hacia un ecosistema más unificado.