En un movimiento que ha sacudido los cimientos de la industria musical este febrero de 2026, la aclamada cantautora islandesa y ganadora del Grammy ha tomado una decisión drástica. La estrella del pop Laufey deja Wasserman en medio de las consecuencias de los expedientes de Epstein, según ha confirmado una fuente cercana a la artista en exclusiva. Tras la reciente desclasificación de documentos vinculados al caso de Jeffrey Epstein, que han salpicado de forma indirecta a diversas esferas corporativas y de representación, Laufey ha optado por desvincularse de la agencia para proteger su integridad artística y los valores de su marca personal. Esta noticia llega en el punto álgido de su carrera, demostrando que para la nueva generación de estrellas, la transparencia ética de sus socios comerciales es tan crucial como la estrategia de distribución de sus álbumes de jazz-pop.
Reestructuración en la industria: El peso de la ética corporativa en 2026
La decisión de Laufey no es un hecho aislado, sino que refleja un cambio de paradigma sobre cómo los artistas gestionan sus alianzas en medio de crisis reputacionales. Al analizar por qué la cantante ha decidido abandonar Wasserman, se observa una tendencia creciente en 2026 donde los talentos jóvenes exigen una limpieza absoluta en los historiales de sus representantes. Las consecuencias de los expedientes de Epstein han generado un efecto dominó, llevando a que los equipos de relaciones públicas recomienden salidas preventivas para evitar cualquier asociación por proximidad que pueda alienar a la Generación Z y Alpha. Para Laufey, cuyo éxito se basa en una conexión íntima y honesta con su audiencia, permanecer bajo una estructura cuestionada representaba un riesgo innecesario para su próxima gira mundial y sus futuros lanzamientos discográficos.
El futuro de Laufey: Independencia y nueva representación
Para finalizar, la salida de Laufey de Wasserman marca el inicio de una nueva etapa para la intérprete de Bewitched. Fuentes de la industria sugieren que la artista podría estar explorando la creación de su propia estructura de representación o uniéndose a una firma boutique que priorice la gobernanza ética por encima de la expansión masiva. En este escenario de 2026, el poder ha regresado a las manos del creador, y la rapidez con la que Laufey ha reaccionado ante las sombras de los expedientes de Epstein subraya su madurez empresarial. Mientras sus fans celebran su coherencia, el resto de la industria observa con atención, pues este caso exclusivo podría ser el primero de muchos abandonos de estrellas de primer nivel que buscan limpiar sus ecosistemas de trabajo de cualquier mancha del pasado.




