La logística de la Copa del Mundo 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, ha obligado a las selecciones de la CONMEBOL a elegir campamentos base estratégicos que minimicen el impacto de los largos desplazamientos. Con distancias continentales de por medio, la elección del búnker de entrenamiento es tan vital como la táctica en el campo. Mientras potencias como Argentina han puesto sus ojos en la infraestructura de vanguardia de Kansas City, atraídas por el centro de alto rendimiento de la MLS y su ubicación geográfica central, otros países buscan climas más similares a sus regiones de origen. El objetivo es claro: garantizar una recuperación física óptima tras cada partido, aprovechando las instalaciones de primer nivel que ofrecen las ciudades sedes y sus alrededores para mitigar la fatiga de un torneo que será el más extenso de la historia.
El contraste entre el frío de Nueva Jersey y el sol de Playa del Carmen
La diversidad de los climas en las sedes ha generado estrategias contrapuestas entre los cuerpos técnicos sudamericanos. Por un lado, la zona de Nueva Jersey y Filadelfia se perfila como la base ideal para selecciones que prefieren temperaturas moderadas y cercanía a los grandes estadios de la costa este, un área donde equipos como Uruguay suelen establecer sus cuarteles generales debido a la conectividad aérea y la calidad de los campos de entrenamiento universitarios. Por el contrario, la calidez de Playa del Carmen y la Riviera Maya en México emerge como la opción predilecta para delegaciones que buscan un entorno de máxima privacidad y adaptación al calor extremo, factor que podría beneficiar a la selección de Colombia o Ecuador en sus fases de grupos disputadas en territorio mexicano. Esta dualidad entre el pragmatismo urbano de los rascacielos y el aislamiento de los resorts de lujo definirá el descanso de los protagonistas.
Logística de élite para las seis naciones de la CONMEBOL
Finalmente, el factor decisivo para las seis selecciones sudamericanas clasificadas será la tecnología de recuperación y la cercanía a los aeropuertos privados. Brasil, fiel a su estilo de grandes delegaciones, ha explorado opciones en Texas y California, buscando bases que ofrezcan privacidad total pero con acceso rápido a estadios de gran altitud o humedad. La FIFA ha facilitado un catálogo de «Team Base Camps» que incluye desde universidades de élite hasta centros deportivos profesionales, asegurando que cada equipo cuente con gimnasios de última generación y zonas de crioterapia. Conocer dónde harán base estos equipos no solo es un dato para la prensa, sino una hoja de ruta para los miles de hinchas sudamericanos que ya preparan sus maletas para invadir las calles de Kansas, Nueva Jersey o el Caribe mexicano, convirtiendo al Mundial 2026 en el evento más vibrante de la década.




