El panorama energético global ha dado un vuelco inesperado tras los reportes de Reuters: Superpetroleros que recogerían cargamentos de petróleo venezolano para pagar deuda con China dan marcha atrás. Según datos de seguimiento de buques de LSEG de este 12 de enero de 2026, los grandes tanqueros Xingye y Thousand Sunny, que habían permanecido anclados en el océano Atlántico durante semanas esperando instrucciones de carga, han abortado su misión y regresan a Asia sin el crudo pactado. Este movimiento se produce en un contexto de máxima tensión geopolítica tras la captura de Nicolás Maduro y la reafirmación del embargo petrolero por parte de la administración de Donald Trump. Aunque el mandatario estadounidense aseguró recientemente que China no sería privada del suministro, la realidad operativa indica que el mecanismo tradicional de «petróleo por deuda» está sufriendo un colapso logístico sin precedentes.
El factor Trump y el bloqueo de los pagos directos a Pekín
La retirada de estas embarcaciones pone de relieve la fragilidad de los acuerdos bilaterales ante el endurecimiento de las sanciones de Washington. A pesar de que se anunció un acuerdo para exportar 50 millones de barriles almacenados, el hecho de que estos superpetroleros que recogerían petróleo venezolano para pagar deuda con China den marcha atrás sugiere que las condiciones de entrega han cambiado drásticamente. Mientras el gobierno de Trump busca impedir que los tribunales confisquen los ingresos petroleros venezolanos, Pekín observa cómo sus suministros directos desde PDVSA se han detenido desde el mes pasado. La falta de un mecanismo de pago seguro y el temor a represalias secundarias han forzado a los operadores chinos a buscar rutas alternativas, dejando en el aire la amortización de los préstamos millonarios que Venezuela mantiene con el gigante asiático.
Un nuevo orden energético: ¿Intermediarios o parálisis total en 2026?
En conclusión, este 2026 marca el fin del canal exclusivo de suministro entre Caracas y Pekín tal como lo conocíamos. Mientras los superpetroleros dan marcha atrás, casas comerciales globales como Vitol y Trafigura ya están negociando para tomar el relevo, redirigiendo el flujo de crudo hacia refinerías en India y Estados Unidos bajo nuevas estructuras comerciales. La parálisis de los envíos directos a China no solo afecta la estabilidad financiera venezolana, sino que redefine las alianzas energéticas en el hemisferio occidental. Para los inversores y analistas, este desvío de buques es una señal clara de que la reconstrucción del sistema petrolero venezolano pasará inevitablemente por el filtro de Washington, obligando a China a reconsiderar su papel como principal acreedor en un tablero donde las reglas del juego han sido reescritas por completo.




