En un giro inesperado para Wall Street al inicio de este año, Alphabet (Google) ha logrado lo que parecía imposible: superar a Apple en capitalización bursátil y consolidarse como la segunda empresa más valiosa del mundo, solo por detrás de Nvidia. Con una valoración que ha rozado los 3,9 billones de dólares en la primera semana de enero de 2026, la matriz de Google ha desplazado a la empresa de Cupertino tras un rally alcista impulsado por su dominio en el sector de la Inteligencia Artificial (IA). Mientras Apple enfrenta dudas sobre su ritmo de innovación y la salida de ejecutivos clave, Google ha capitalizado años de inversión en infraestructura, demostrando que su transición de un gigante de búsquedas a una potencia de IA generativa está dando frutos financieros sin precedentes.
La alianza con Anthropic: El motor secreto del crecimiento de Alphabet
Si bien el modelo Gemini 3 ha sido fundamental, los analistas coinciden en que gran parte de esta nueva confianza inversora tiene un nombre propio: Anthropic. La estrecha relación de Google con la creadora de Claude no solo es una cuestión de inversión financiera (con miles de millones comprometidos), sino una victoria estratégica de infraestructura. En 2026, el acuerdo que otorga a Anthropic acceso exclusivo a un millón de chips TPU (Tensor Processing Units) de Google ha transformado a Alphabet en el proveedor de «pico y pala» más importante de la industria, después de Nvidia. Esta alianza estratégica con Anthropic asegura que Google no solo compita con sus propios modelos de lenguaje, sino que también obtenga beneficios directos al alimentar a sus competidores más ágiles, convirtiendo su nube (Google Cloud) en el destino preferido para el entrenamiento de modelos de IA masivos.
El declive de Apple frente al avance del silicio inteligente
El mercado ha castigado la relativa lentitud de Apple para presentar una alternativa disruptiva en el campo de la IA, lo que ha permitido que el precio de las acciones de Google suba un 65% en el último año. La diferencia de valoración ahora favorece a Google por un margen estrecho pero simbólico de aproximadamente 40.000 millones de dólares. Para los expertos en inversiones tecnológicas, este movimiento marca el fin de una era donde el hardware de consumo era el rey, dando paso a una economía dominada por el procesamiento de datos y el aprendizaje automático. Con el asistente Siri de próxima generación aún en fase de despliegue, Apple lucha por recuperar su trono, mientras que Google, respaldada por su infraestructura de silicio propio y su simbiosis con Anthropic, parece lista para disputarle el primer puesto global a Nvidia en los próximos trimestres.




