El entrenador del FC Barcelona, Hansi Flick, mostró su cara más pragmática tras la contundente victoria de ayer por 4-1 ante el København. Al ser cuestionado sobre los resultados de otros grandes de Europa, como la derrota del Real Madrid en Lisboa o el tropiezo del Manchester City, el técnico germano fue tajante: «No sé qué ha pasado en el resto de campos, estaba centrado únicamente en mi equipo». Esta mentalidad de «partido a partido» ha sido la clave para que el conjunto azulgrana lograra escalar posiciones en una fase liga de la Champions League extremadamente competitiva. Flick enfatizó que la prioridad era asegurar los tres puntos en casa para no depender de terceros, una estrategia que finalmente dio sus frutos al permitirles evitar la siempre complicada ronda de repechaje en febrero.
El éxito de la planificación: El Barça se consolida como el quinto mejor de Europa
Finalizar en la quinta posición de la tabla general es un logro que valida el sistema de rotaciones y la exigencia física impuesta por Flick desde su llegada. Al entrar en el selecto Top 8, el Barcelona no solo ahorra energía al saltarse una eliminatoria adicional, sino que envía un mensaje de estabilidad a todo el continente. «Somos quintos y eso es lo que importa hoy; hemos hecho los deberes», añadió el técnico, subrayando la importancia de la madurez mostrada por los jóvenes de La Masia en escenarios de máxima presión. Este quinto puesto sitúa al Barça en una posición de privilegio para el sorteo de los octavos de final, garantizando que el partido de vuelta se juegue en terreno catalán, un factor que históricamente ha sido determinante para las aspiraciones culés en la máxima competición.
La mirada puesta en los octavos de final tras el objetivo cumplido
Con la clasificación directa en el bolsillo, el cuerpo técnico azulgrana ya empieza a visualizar el camino hacia la gran final. Flick destacó que, aunque el objetivo principal de entrar en el Top 8 se ha cumplido, el nivel de exigencia ahora subirá exponencialmente. La posibilidad de enfrentar a equipos de la talla del PSG en la siguiente ronda no parece inquietar al alemán, quien confía plenamente en el bloque que ha construido. El Barça de los «8 mejores» llega a la fase eliminatoria con una identidad clara: presión alta, verticalidad y un Lamine Yamal en estado de gracia. La victoria de ayer cierra una primera etapa brillante, permitiendo al equipo centrarse ahora en la competición doméstica antes de que el himno de la Champions vuelva a sonar en marzo para los duelos definitivos.




