Ferran Torres, sobre su infancia: «Mis perros hacían de defensas» en su portería propia

La figura de Ferran Torres, conocido cariñosamente como «El Tiburón», ha mostrado una vez más su lado más humano y nostálgico. En una reciente entrevista que ha conmovido al barcelonismo en este inicio de 2026, el delantero recordó sus inicios en Foios, Valencia, revelando detalles curiosos sobre su formación. Ferran Torres comentó sobre su infancia: «No salía mucho porque, gracias a Dios, vivíamos en una casa con una planta baja y tenía mi portería allí». Estas palabras ofrecen una ventana a la privacidad de un niño que prefería el refugio de su hogar para perfeccionar su técnica. Lejos de las canchas de asfalto convencionales, el actual atacante de la Selección Española forjó su instinto goleador en un entorno controlado pero lleno de pasión, donde el jardín de su casa se convertía cada tarde en su propio Estadio de Mestalla o Camp Nou.

Un entrenamiento poco convencional: Perros como compañeros de zaga

Lo más llamativo del relato del futbolista fue la participación de sus mascotas en sus rutinas de juego. Ferran explicó entre risas cómo sus canes se convirtieron en sus primeros rivales tácticos: «Mis perros hacían de defensas», confesó, describiendo una estampa que define perfectamente su amor por los animales y el fútbol. Esta curiosa dinámica no solo refleja la inocencia de su niñez, sino también la creatividad necesaria para desarrollar la agilidad que hoy lo caracteriza en el área rival. En este 2026, donde el fútbol base está sumamente tecnificado, la historia de Ferran nos recuerda que la esencia del deporte reside en la diversión y el ingenio. Sus mascotas, lejos de ser una distracción, fueron los obstáculos naturales que le enseñaron a driblar en espacios reducidos antes de dar el salto a las academias de élite.

El valor de las raíces en la mentalidad del «Tiburón» en 2026

Para concluir, estas declaraciones subrayan por qué Ferran Torres mantiene una mentalidad tan sólida frente a las críticas y la presión del fútbol de alto nivel. Al recordar que no salía mucho de casa gracias a tener su propio espacio de juego, Ferran pone en valor el apoyo de su familia y la importancia de un entorno estable en el desarrollo de un deportista. En este febrero de 2026, su compromiso con el bienestar animal y su carácter humilde cobran más sentido que nunca al conocer estas anécdotas de su planta baja valenciana. La portería de su infancia ya no está en un patio, sino en los escenarios más grandes del mundo, pero la esencia del niño que regateaba a sus perros sigue viva en cada desmarque y en cada gol que celebra con la elástica azulgrana.

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