En 2025, la economía de la longevidad se consolida como una fuerza transformadora en los mercados globales. Con más de 1.200 millones de personas mayores de 60 años en el mundo, el envejecimiento poblacional ha dejado de ser un desafío demográfico para convertirse en una oportunidad económica. Sectores como la salud, la tecnología asistencial, el turismo senior y la vivienda adaptada están en auge, mientras que empresas y gobiernos rediseñan productos, servicios y políticas para atender las necesidades de esta creciente población. La llamada economía plateada genera millones de empleos y estimula la innovación, desde apps de monitoreo médico hasta plataformas de educación digital para adultos mayores.
De la salud al turismo, los adultos mayores impulsan nuevas industrias y modelos económicos inclusivos
Sin embargo, esta transformación exige reformas estructurales. Los sistemas de pensiones enfrentan presión por jubilaciones más largas, y el mercado laboral debe adaptarse a una fuerza intergeneracional donde los mayores siguen activos más allá de los 65 años. La longevidad también redefine el consumo: los adultos mayores demandan calidad, accesibilidad y propósito. Para capitalizar esta tendencia, es clave invertir en infraestructura inclusiva, fomentar el aprendizaje continuo y combatir el edadismo. La economía de la longevidad no solo amplía el horizonte de negocios, sino que plantea una nueva visión del desarrollo: más equitativa, resiliente y centrada en todas las etapas de la vida.