La economía circular ha dejado de ser una teoría ambiental para convertirse en una estrategia empresarial rentable y escalable. En Europa, empresas como Interface (alfombras modulares) y Mud Jeans (moda circular) han revolucionado sus industrias al reutilizar materiales, reducir residuos y rediseñar productos para extender su vida útil. En España, Ecoalf fabrica ropa con plásticos recuperados del mar, mientras que Enel X promueve el uso eficiente de energía con soluciones inteligentes. Estas compañías no solo disminuyen su impacto ambiental, sino que también mejoran su competitividad y reputación ante consumidores conscientes.
De Europa a América Latina, compañías innovadoras lideran el cambio hacia modelos sostenibles y regenerativos
En América Latina, el enfoque circular también gana terreno. Peñafiel en México reutiliza residuos y transforma lodos industriales en abono orgánico. En Argentina, Ecolif convierte plásticos urbanos en objetos útiles y educativos, mientras que en Brasil, iniciativas en Amapá reutilizan textiles y pieles de pescado para crear moda sostenible con impacto social. Empresas como Natura integran trazabilidad, reciclaje y conservación amazónica en su modelo de negocio. Estos casos demuestran que la economía circular no solo es viable, sino que puede generar valor económico, ambiental y social. Adoptarla es clave para construir un futuro más resiliente y equitativo.