La ingeniería moderna está a punto de alcanzar una nueva cima con el inicio de las obras del que será, oficialmente, el recinto deportivo más imponente del planeta. En este 2026, se ha confirmado que construyen el estadio más grande del mundo, una megaestructura diseñada para albergar a 135 mil personas simultáneamente. Este proyecto no solo busca romper el récord de capacidad asistencial, sino que redefine el concepto de lujo y tecnología en el deporte. Con un presupuesto astronómico que costará 38 mil millones de dólares, la edificación se plantea como una ciudad inteligente en sí misma, integrando sistemas de climatización de última generación, cubiertas retráctiles de fibra de carbono y una conectividad 6G que permitirá experiencias de realidad aumentada en tiempo real para cada uno de los asistentes.
Una inversión de 38 mil millones: ¿Qué hay detrás del presupuesto?
La cifra es tan impactante como el diseño: USD 38 mil millones destinados a una sola infraestructura. Para entender el porqué de este costo, hay que analizar la complejidad de su ubicación y los materiales utilizados. El estadio contará con una fachada de paneles solares transparentes capaces de generar energía para todo el distrito circundante, lo que lo convierte en el primer coliseo de esta escala con huella de carbono negativa. Al albergar a 135 mil espectadores, la logística de seguridad y evacuación ha requerido el desarrollo de algoritmos de inteligencia artificial y túneles de transporte automatizado que conectan directamente con el aeropuerto internacional más cercano. Esta inversión no solo garantiza un estadio, sino un nodo logístico y comercial que operará los 365 días del año con hoteles de siete estrellas integrados en la estructura.
El impacto global de un coliseo para 135 mil personas
La construcción de este coloso marca un punto de inflexión en la geopolítica del entretenimiento. El hecho de que un estadio de 135 mil personas esté en camino ha iniciado una carrera entre las federaciones internacionales para asegurar finales de copas mundiales y eventos de clausura olímpica. Los expertos en economía deportiva sugieren que, a pesar del costo de 38 mil millones de dólares, el retorno de inversión se verá acelerado por la venta de derechos de «naming» y la explotación de espacios comerciales de ultra-lujo. En este 2026, el mundo observa cómo la arquitectura desafía los límites de lo posible, creando un templo del deporte que promete durar siglos y que, por su magnitud, será visible incluso desde la órbita baja terrestre.




