El curling, a menudo descrito como el «ajedrez sobre hielo», sigue siendo uno de los mayores rompecabezas para la física moderna en este 2026. A pesar de los avances tecnológicos vistos en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, la comunidad científica aún no logra un consenso absoluto sobre por qué estas pesadas rocas de granito se comportan de forma tan inusual. Al lanzarse con una rotación horaria, una piedra de curling se desplaza hacia la derecha, un fenómeno que contradice las leyes de fricción aplicadas a otros objetos circulares —como un vaso invertido sobre una mesa— que suelen desviarse hacia el lado opuesto. Según expertos en tribología, «será una combinación de teorías» lo que finalmente explique este movimiento, sugiriendo que factores como la rugosidad del hielo y la formación de microcapas de agua interactúan de formas que apenas estamos empezando a modelar.
La batalla de las hipótesis: Fricción húmeda vs. Micro-arañazos
El debate científico actual se divide principalmente en dos corrientes que intentan descifrar el misterio del deslizamiento. La primera es la teoría de la lubricación por agua, que sostiene que la presión y el giro de la piedra generan una finísima película de líquido que actúa como lubricante, reduciendo la fricción en la parte delantera más que en la trasera. Por otro lado, ha cobrado fuerza la teoría de los arañazos (scratch theory), la cual propone que la banda de rodadura de la piedra crea surcos microscópicos en el «pebble» (la superficie granulada del hielo). Al pasar la parte trasera de la piedra sobre estos arañazos dejados por la delantera, la roca es guiada lateralmente. En este febrero de 2026, los investigadores coinciden en que ninguna de estas explicaciones es suficiente por sí sola, y que el comportamiento real de la piedra es el resultado de un delicado equilibrio entre ambas fuerzas mecánicas.
El granito de Ailsa Craig: La variable geológica del 2026
Para concluir, no se puede hablar del deslizamiento sin mencionar el material protagonista: el granito de la isla escocesa de Ailsa Craig. Este material es único debido a su baja capacidad de absorción de agua y su extrema dureza, lo que evita que la piedra se «pegue» al hielo o sufra micro-fracturas que alterarían su trayectoria. Los científicos que estudian el deporte este 2026 enfatizan que la estructura mineralógica del granito interactúa de forma específica con la temperatura y la humedad de la pista, añadiendo otra capa de complejidad al estudio. Al final, la magia del curling reside en que, incluso con la tecnología más avanzada, el hielo sigue guardando secretos que solo la combinación de múltiples teorías físicas y la intuición de los atletas pueden descifrar en cada lanzamiento hacia la «casa».




