En distintas regiones de España, arqueólogos trabajan en la exhumación de fosas comunes del franquismo, con el objetivo de identificar a las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura. Estos equipos especializados enfrentan enormes desafíos: la mala conservación del ADN, la falta de registros y la dificultad de encontrar familiares para realizar comparaciones genéticas. A pesar de ello, la Ley de Memoria Democrática ha permitido recuperar más de 9.000 cuerpos en los últimos tres años, aunque todavía quedan más de 10.000 víctimas por localizar en más de 4.000 fosas abiertas en todo el país.
La Ley de Memoria Democrática impulsa exhumaciones mientras miles de familias esperan recuperar a sus desaparecidos
Los arqueólogos señalan que, aunque muchas víctimas quizá nunca puedan ser identificadas, cada hallazgo representa un paso hacia la reparación histórica y la justicia social. Las exhumaciones no solo buscan dar nombre a los desaparecidos, sino también ofrecer un cierre emocional a las familias que llevan décadas esperando respuestas. Este proceso se ha convertido en un símbolo de la lucha por la memoria colectiva, donde ciencia y humanidad se unen para rescatar del silencio a quienes fueron víctimas de la represión franquista.