Amanda Seyfried defendió su nuevo film: “Que la gente se vaya de nuestra película significa que estamos haciendo algo bien”

La industria cinematográfica ha entrado en un intenso debate tras el estreno de la obra más arriesgada de la nominada al Oscar. En este inicio de 2026, Amanda Seyfried defendió su nuevo film ante las críticas por su contenido altamente provocativo y las reacciones extremas en las salas de cine. Durante una reciente entrevista en un podcast de cine independiente, la actriz abordó el fenómeno de los espectadores que abandonan la función a mitad del metraje con una perspectiva inusual: “Que la gente se vaya de nuestra película significa que estamos haciendo algo bien”, afirmó con seguridad. Para Seyfried, el arte no siempre debe ser cómodo ni complaciente; la deserción del público es, a sus ojos, una prueba irrefutable de que la historia ha logrado romper la indiferencia y generar una reacción visceral que el cine comercial rara vez consigue hoy en día.

El arte de la incomodidad: Por qué el rechazo es una forma de éxito

La postura de la actriz refleja una tendencia creciente en el cine de autor de 2026, donde el valor de una obra se mide por su capacidad de transgresión. Al explicar por qué Seyfried celebra que el público abandone las salas, los analistas sugieren que estamos ante una película que desafía los tabúes sociales y las estructuras narrativas tradicionales. En un ecosistema saturado de contenido diseñado para el consumo rápido y ligero, la propuesta de Amanda busca confrontar al espectador. Según la intérprete, si una película no te obliga a cuestionar tu zona de confort o no genera un impulso de huida, es probable que se olvide minutos después de los créditos. Esta filosofía sitúa a su nuevo proyecto en el selecto grupo de filmes de culto que, históricamente, fueron rechazados en su estreno para ser aclamados años después por su valentía técnica y temática.

El futuro de la carrera de Seyfried tras el cine experimental

Finalmente, este paso hacia un cine más divisivo marca una evolución definitiva en la trayectoria de la estrella. Al asegurar que hacer algo bien implica incomodar, Amanda Seyfried se aleja de los papeles seguros de Hollywood para consolidarse como una productora y actriz con una voz política y estética propia en este 2026. Su defensa no es solo para su película, sino para el derecho de los creadores a fallar o ser odiados en su búsqueda de la originalidad. Mientras los foros de cine siguen divididos sobre si su nuevo film es una obra maestra o un exceso innecesario, ella se mantiene firme en su premisa: el silencio y la indiferencia son los únicos verdaderos fracasos en el arte. El tiempo dirá si esta «actuación que espanta a la gente» se convierte en el hito más importante de su legado cinematográfico.

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