El mundo del cine despide a Udo Kier, actor alemán de culto que falleció el 23 de noviembre de 2025 en Palm Springs, California, a los 81 años. Nacido en Colonia en 1944, Kier se convirtió en un rostro inconfundible gracias a su capacidad para encarnar personajes inquietantes, excéntricos y perturbadores. Su carrera abarcó más de cinco décadas y más de 270 películas, desde clásicos del terror europeo como La marca del diablo y Suspiria, hasta colaboraciones con directores de renombre como Andy Warhol, Paul Morrissey, Lars von Trier, Fassbinder, Gus Van Sant y Dario Argento. Su salto al cine estadounidense llegó con Mi Idaho Privado (1991), consolidando su estatus como figura internacional.
Con más de 270 películas y colaboraciones con Warhol, Von Trier y Gus Van Sant, su legado es eterno
Kier fue considerado un fetiche del cine experimental y de autor, capaz de moverse entre el arte más vanguardista y el cine comercial. Su presencia hipnótica lo convirtió en un ícono del cine de culto, recordado por títulos como Carne para Frankenstein, Sangre para Drácula, Dogville y Rompiendo las olas. Su muerte deja un vacío en la industria, pero su legado permanece como testimonio de un actor que supo reinventarse y trascender fronteras, convirtiéndose en un símbolo eterno de la libertad creativa en el cine.