Rumanía cuenta con una posición estratégica en Europa en términos energéticos. Posee reservas de gas natural, infraestructura de refinerías y un creciente sector de energías renovables. El país ha iniciado una transición hacia una matriz energética más limpia, pero aún depende en parte del carbón y los combustibles fósiles.
Proyectos clave como la exploración de gas en el Mar Negro y la expansión de la energía nuclear en la planta de Cernavodă son considerados vitales para la independencia energética y la seguridad regional. A su vez, Rumanía exporta electricidad a países vecinos, convirtiéndose en un actor relevante en el mercado energético del sudeste europeo.
Transición energética y recursos naturales como activos clave
El Fondo de Recuperación de la UE ha destinado recursos significativos a la transición verde, permitiendo inversiones en energía solar, eólica y movilidad sostenible. No obstante, la burocracia y la falta de coordinación institucional han frenado algunos proyectos estratégicos.
La energía representa tanto una oportunidad como un desafío. Si Rumanía logra equilibrar sostenibilidad, inversión y soberanía energética, podría fortalecer aún más su rol económico en Europa Central y Oriental.