En el mundo de las mascotas, pocas creencias están tan arraigadas como las que intentan definir la personalidad de un felino basándose únicamente en su sexo. Sin embargo, estudios recientes publicados este enero de 2026 confirman que las diferencias entre los gatos y las gatas, según la ciencia: ni ellas son más independientes, ni ellos más cariñosos. La etología moderna ha demostrado que los estereotipos que pintan a las hembras como «reinas de hielo» distantes y a los machos como «gigantes bonachones» mimosos carecen de fundamento biológico sólido. Investigaciones realizadas en entornos domésticos revelan que la amabilidad, la sociabilidad y el deseo de afecto son rasgos individuales que dependen mucho más de la genética, la socialización temprana y el entorno que de los niveles de estrógeno o testosterona.
El factor hormonal: El verdadero origen de las conductas diferenciadas
La confusión popular nace a menudo de la observación de animales no castrados, donde las hormonas sí dictan comportamientos específicos, pero estos no deben confundirse con la personalidad. Las gatas en celo pueden mostrarse excesivamente demandantes de atención y ruidosas, mientras que los machos enteros tienden a ser más territoriales y propensos a vagar. No obstante, la ciencia es clara: una vez que el animal es esterilizado, estas diferencias se atenúan hasta volverse prácticamente irrelevantes. Ni ellas son más independientes por instinto maternal, ni ellos más cariñosos por falta de iniciativa; lo que realmente observamos en un gato adulto sano es un reflejo de su aprendizaje vital. Un estudio de 2025 sobre 120 gatos domésticos no encontró diferencias significativas en los niveles de agresión o afecto entre sexos, subrayando que el temperamento individual es el único factor determinante.
Socialización y entorno: Claves para entender a tu felino en 2026
Para quienes buscan un compañero con un carácter específico, los expertos recomiendan fijarse en la historia previa del animal antes que en su género. Factores como haber sido manipulado por humanos desde las primeras semanas de vida o haber crecido en un ambiente enriquecido tienen un impacto drástico en su capacidad de formar vínculos. Al final del día, las diferencias entre los gatos y las gatas se reducen a matices físicos —como el tamaño ligeramente mayor en los machos—, pero en el plano emocional, la balanza está equilibrada. En este 2026, la recomendación de los veterinarios es clara: elige a tu gato por la conexión que sientas al conocerlo y no por un prejuicio de género. Cada felino es un universo único, capaz de ser tan independiente o tan meloso como su propia personalidad y su relación contigo se lo permitan.




