El panorama político español ha sufrido un vuelco drástico según los últimos datos demoscópicos de enero de 2026. La encuesta electoral más reciente revela que el Partido Popular (PP), liderado por Alberto Núñez Feijóo, ha logrado consolidar una hegemonía clara, manteniendo una ventaja de 40 escaños sobre el PSOE. Esta brecha sitúa a los populares cerca de una mayoría suficiente para gobernar, capitalizando el desgaste del bloque de investidura y la incertidumbre económica. Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez intenta recuperar terreno con medidas sociales, la fuga de votos hacia la abstención y el centro-derecha parece haberse estabilizado en favor de Génova. La intención de voto actual refleja un castigo directo a la gestión de la coalición, dejando a los socialistas en una posición de vulnerabilidad táctica que no se veía desde el inicio de la legislatura.
El ascenso de Vox: La derecha de Abascal pisa los talones al sanchismo
Sin embargo, la verdadera sorpresa de esta proyección de escaños no es solo el liderazgo del PP, sino el crecimiento imparable de la formación dirigida por Santiago Abascal. Vox ha logrado recortar distancias de forma agresiva y ya se encuentra a tan solo 40 escaños de diferencia del PSOE. Este fenómeno de «sorpasso» potencial marca un hito en la política española, ya que por primera vez en décadas, el bipartidismo tradicional se enfrenta a una tercera fuerza con capacidad real de disputar el liderazgo de la oposición o, al menos, de condicionar totalmente el próximo Consejo de Ministros. La polarización del debate sobre la inmigración y la soberanía fiscal ha servido de combustible para que Vox absorba el descontento de sectores que antes confiaban en la izquierda, alterando definitivamente el equilibrio del Congreso de los Diputados.
Pactos y coaliciones: ¿Hacia un gobierno de bloque o un cambio de régimen?
Con estos números sobre la mesa, la gobernabilidad de España en 2026 dependerá más que nunca de los pactos post-electorales. Aunque Feijóo ostenta una ventaja cómoda, la suma de las derechas parece ser la única vía viable frente a un bloque progresista que pierde fuelle en cada sondeo. La estrategia del PSOE de agitar el «miedo a la ultraderecha» parece estar perdiendo eficacia, mientras que la fragmentación del voto a su izquierda complica aún más las posibilidades de Sánchez de reeditar una mayoría Frankenstein. En conclusión, España se encamina hacia un escenario de máxima tensión donde el PP busca la mayoría absoluta para evitar la dependencia de Abascal, mientras Vox se prepara para forzar una entrada histórica en el Ejecutivo nacional. Los próximos meses serán decisivos para determinar si el cambio de ciclo político es ya una realidad irreversible.




