La inamovilidad del galardón: El Instituto Nobel responde a María Corina Machado

En un pronunciamiento oficial que ha captado la atención de la diplomacia internacional este enero de 2026, el Instituto Nobel ha aclarado que el Premio de la Paz no puede ser transferido ni revocado, respondiendo así a la reciente sugerencia de la líder opositora venezolana, María Corina Machado. Tras la operación militar estadounidense que resultó en la captura de Nicolás Maduro, Machado expresó públicamente en una entrevista su deseo de «compartir» o entregar su galardón de 2025 al presidente Donald Trump, como un gesto de gratitud por su papel en la transición política del país. Sin embargo, el portavoz del organismo noruego, Erik Aasheim, fue contundente al señalar que las reglas de la institución son estrictas y permanentes: una vez que el Comité anuncia a un laureado, la decisión es para siempre y no contempla la cesión de la distinción a terceros, independientemente de las circunstancias geopolíticas.

Un estatuto inquebrantable: ¿Por qué el Nobel es intransferible?

La controversia ha generado un intenso debate sobre los protocolos de la Fundación Nobel en un año marcado por cambios drásticos en el tablero mundial. El Instituto Nobel recordó que, según sus estatutos fundacionales, el premio es un reconocimiento personal e indivisible al mérito del laureado por sus esfuerzos en favor de la paz y la democracia. «Un Premio Nobel no puede ser compartido ni transferido a otros», enfatizó el organismo, subrayando que la identidad del ganador queda vinculada al galardón de forma histórica. Aunque Machado matizó que su intención era simbólica y representaba el agradecimiento del pueblo venezolano, la institución noruega aclaró que, si bien el laureado es libre de disponer del dinero del premio de la manera que considere oportuna, el título y la medalla son honores inalienables que no pueden cambiar de manos legalmente dentro del sistema del Nobel.

Repercusiones políticas y la tensión entre Washington y la Nobel venezolana

Esta aclaración del Instituto Nobel llega en un momento de notable frialdad entre la Casa Blanca y la ganadora del premio. Diversos analistas sugieren que la sugerencia de Machado fue un intento de recomponer la relación con Donald Trump, quien, según informes de prensa, habría tomado como un «agravio personal» que ella aceptara el galardón al que él aspiraba. En este complejo escenario de 2026, la negativa del Instituto Nobel a permitir la transferencia del premio deja a la líder venezolana en una posición delicada, navegando entre el reconocimiento internacional y la necesidad de mantener el apoyo del gobierno estadounidense en la reconstrucción nacional. Mientras tanto, el Comité Noruego reafirma su independencia, recordando que sus decisiones no se ven alteradas por los vaivenes de la política exterior o los deseos personales de los galardonados una vez entregada la distinción en Oslo.

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