La convocatoria de Leandro Paredes a la Selección Argentina no solo representa un reconocimiento al talento y la vigencia del mediocampista, sino también un hecho histórico para Boca Juniors. Desde sus inicios en las divisiones juveniles, Paredes mostró un estilo elegante y una visión de juego poco común, lo que lo llevó a debutar en la Primera con apenas 16 años. Si bien rápidamente emigró a Europa, donde consolidó su carrera en clubes como Roma, PSG y actualmente en la Serie A, su regreso a la lista albiceleste tiene un valor simbólico especial: se convierte en el primer futbolista formado en Boca en más de una década en ser llamado con protagonismo en la era post-Messi como pieza clave del mediocampo. Este hecho fortalece la relación entre el club xeneize y la Selección, recordando tiempos en que figuras como Riquelme, Tévez o Gago eran habituales en las convocatorias.
El regreso de un hijo de la casa que marca un precedente en el fútbol argentino
Más allá del impacto deportivo, la citación de Paredes es un orgullo institucional para Boca y un mensaje potente hacia el futuro. En un contexto donde la mayoría de los seleccionados provienen de academias europeas o clubes del interior argentino, ver nuevamente a un jugador con ADN azul y oro defendiendo los colores de la Albiceleste refuerza el peso histórico de Boca como cantera de talento. Además, su presencia en la Selección subraya la importancia del club en la formación de futbolistas de clase mundial y abre la puerta a nuevas generaciones que sueñan con seguir el mismo camino. Para los hinchas, no es solo la vuelta de un mediocampista consagrado: es la prueba de que Boca todavía puede nutrir al equipo nacional en instancias clave. La convocatoria de Paredes, entonces, no solo tiene un impacto en el presente deportivo, sino que quedará grabada como un capítulo histórico en la conexión entre Boca Juniors y la Selección Argentina.