En el mundo del deporte de élite, la longevidad de las carreras de figuras como Novak Djokovic, LeBron James y Tom Brady ha dejado en claro que la edad ya no es una barrera insalvable para el rendimiento. Si bien la preparación física, la nutrición y los avances en medicina deportiva son factores determinantes, los expertos coinciden en que la plasticidad neuronal es una de las claves para explicar cómo estos atletas logran mantenerse en la cima por tanto tiempo. La plasticidad neuronal se refiere a la capacidad del cerebro de adaptarse, reorganizarse y optimizar sus conexiones, incluso en la edad adulta. En el caso de Djokovic, su disciplina mental y su enfoque en técnicas como la meditación y la visualización le han permitido mantener reflejos, concentración y control motor al más alto nivel del tenis mundial.
La ciencia detrás de la longevidad deportiva de los grandes atletas
LeBron James y Tom Brady, por su parte, representan ejemplos similares en el baloncesto y el fútbol americano, respectivamente. Ambos han sabido integrar rutinas cognitivas y entrenamientos enfocados no solo en el cuerpo, sino también en la mente. Según especialistas en neurociencia deportiva, esta capacidad de adaptación cerebral permite a los atletas compensar la pérdida natural de velocidad física con una mejor lectura del juego, una toma de decisiones más rápida y una precisión casi quirúrgica en la ejecución. Esto se traduce en carreras más largas y exitosas, rompiendo récords y superando expectativas que, hace unas décadas, parecían inalcanzables.