Un equipo de arqueólogos y químicos ha marcado un hito en la historia de la ciencia este febrero de 2026 al confirmar lo que durante siglos fue solo una teoría basada en textos antiguos. Científicos encuentran la primera evidencia física de que los romanos usaban heces humanas como medicina, tras analizar el contenido de un pequeño frasco de vidrio, conocido como unguentarium, hallado en la antigua ciudad de Pérgamo (actual Turquía). Aunque figuras como Galeno y Plinio el Viejo ya mencionaban estas prácticas en sus tratados, hasta ahora no existía una prueba material que sobreviviera al paso del tiempo. El hallazgo de sedimentos marrón oscuro en un recipiente sellado de hace 1,900 años ha permitido a los investigadores de la Universidad Sivas Cumhuriyet validar físicamente que los excrementos formaban parte activa de la botica romana.
Análisis químico y biomarcadores: ¿Cómo se confirmó el hallazgo?
La clave del descubrimiento reside en el uso de tecnología de punta, específicamente la cromatografía de gases y la espectrometría de masas. Mediante estos análisis, los expertos identificaron biomarcadores inequívocos de materia fecal humana, como el coprostanol y el 24-etilcoprostanol. Lo más fascinante del estudio, publicado en el Journal of Archaeological Science, es que el contenido no estaba solo: se encontró mezclado con compuestos de tomillo, una hierba aromática utilizada deliberadamente para enmascarar el fuerte olor y facilitar la aplicación del ungüento. Esta combinación demuestra que no se trataba de suciedad accidental, sino de una preparación farmacológica intencional diseñada para ser administrada como cataplasma en el tratamiento de infecciones e inflamaciones externas.
El legado de Galeno y la frontera entre higiene y salud en Roma
Este descubrimiento obliga a la historiografía moderna a revisar su percepción sobre la medicina clásica. El hecho de que se haya encontrado esta prueba física de heces humanas como medicina en Pérgamo, la ciudad natal del célebre médico Galeno, refuerza la veracidad de sus recetas más controvertidas. En este 2026, los científicos subrayan que para los romanos la frontera entre la higiene y la intervención médica era sumamente fluida; lo que hoy consideramos insalubre, para ellos era una aplicación empírica de sustancias biológicas activas. Este hallazgo no solo recupera una parte olvidada de la farmacopea antigua, sino que también nos recuerda que la observación práctica, incluso en sus formas más escatológicas, fue el pilar sobre el que se construyeron los cimientos de la medicina occidental.




