El fútbol de Oriente Medio vive sus horas más bajas desde la llegada de las grandes estrellas europeas. En un giro de los acontecimientos que ha dejado atónitos a los aficionados, Cristiano Ronaldo se niega a jugar con Al Nassr en el partido frente al Al Riyadh de este lunes 2 de febrero. Según informan medios internacionales y fuentes cercanas al club, el astro portugués decidió no formar parte de la convocatoria como una medida drástica de presión. A sus 40 años, y en plena carrera por alcanzar los 1,000 goles oficiales, el «Bicho» ha preferido detener su contador personal para enviar un mensaje contundente a la directiva y a las autoridades deportivas del país. Esta ausencia no responde a una lesión física, sino a un profundo malestar institucional que amenaza con romper una de las relaciones más lucrativas del deporte mundial en este 2026.
Las razones del conflicto: Inversión desigual y la sombra de Benzema
El motivo principal por el que Cristiano Ronaldo se planta ante el Al Nassr radica en su descontento con la gestión del Fondo de Inversión Pública (PIF). El entorno del jugador asegura que Ronaldo percibe un desequilibrio competitivo evidente en la Saudi Pro League. Específicamente, el portugués se muestra frustrado por la falta de refuerzos de primer nivel en su equipo durante el mercado invernal de 2026, mientras que rivales directos como el Al Hilal negocian fichajes de impacto, como el de Karim Benzema. Para Cristiano, que Al Nassr solo haya incorporado talento joven sin el peso necesario para pelear por el título es una señal de que el proyecto deportivo ha perdido prioridad, lo que lo ha llevado a declarar una especie de «huelga» personal hasta que se garantice una plantilla capaz de competir al más alto nivel.
Consecuencias legales y el futuro de CR7 en este 2026
La decisión de no saltar al campo podría traer repercusiones legales sin precedentes para el futbolista. Al tener un contrato vigente hasta el verano de 2027 con un salario de 208 millones de euros anuales, el hecho de que Cristiano se niegue a jugar podría ser interpretado como un incumplimiento grave de sus obligaciones. Algunos expertos sugieren que el club podría incluso solicitar una rescisión de contrato con indemnización, aunque la liga saudí hará todo lo posible por retener a su máxima figura mediática. En este febrero de 2026, el futuro de CR7 es una incógnita: mientras algunos rumores apuntan a un posible regreso a Europa para finalizar su carrera, otros creen que esta «pataleta» es solo una táctica para forzar contrataciones de última hora. Lo único seguro es que el fútbol en Riad está en llamas y la jerarquía de Cristiano está más a prueba que nunca.




