En el complejo escenario político de 2026, el debate sobre la inmigración en España ha alcanzado su punto más álgido tras las recientes propuestas de integración. Una de las voces más críticas es la de la formación liderada por Santiago Abascal. Pero, ¿por qué VOX está tan en contra de la regularización de migrantes de forma extraordinaria? El partido argumenta que este tipo de medidas generan un «efecto llamada» que desestabiliza la seguridad ciudadana y colapsa los servicios públicos. Para VOX, legalizar a personas que han entrado de forma irregular supone un agravio comparativo para quienes cumplen los trámites legales de extranjería, además de considerar que este proceso masivo precariza el mercado laboral español al presionar los salarios a la baja, afectando principalmente a las clases trabajadoras nacionales.
Inmigración ordenada y prioridad nacional: El núcleo de su discurso
La postura de VOX no se limita al rechazo, sino que se fundamenta en un modelo de soberanía nacional y protección de las fronteras. La formación sostiene que la inmigración ilegal es utilizada por las mafias de tráfico de personas y que el Estado debe recuperar el control total sobre quién entra en territorio nacional. Su discurso subraya la importancia de la identidad cultural, defendiendo que se debe priorizar la llegada de ciudadanos procedentes de naciones con las que España comparte lazos históricos y lingüísticos, como los países de Iberoamérica, frente a culturas que consideran difícilmente integrables en los valores occidentales. En este 2026, el partido insiste en que cualquier política de control de fronteras debe ser férrea, incluyendo el refuerzo de las vallas en Ceuta y Melilla y la ejecución inmediata de las órdenes de expulsión pendientes.
¿Cuál es la alternativa? Expulsiones, fronteras seguras y billetes de vuelta
Frente a las políticas de regularización del Gobierno, la alternativa de VOX para la inmigración se basa en tres pilares estrictos. En primer lugar, proponen la expulsión inmediata de cualquier inmigrante que cometa delitos graves o reincidentes en suelo español. Segundo, defienden la implementación de una política de «billete de vuelta» financiada por el Estado para aquellos que deseen regresar voluntariamente a sus países de origen, evitando así el arraigo irregular. Finalmente, su programa propone vincular la ayuda al desarrollo externa a la cooperación de los países emisores en la readmisión de sus nacionales. Para VOX, la solución definitiva pasa por fomentar la natalidad nacional y condicionar la contratación en origen a las necesidades reales de las empresas españolas, garantizando que la inmigración sea siempre un proceso legal, ordenado y, sobre todo, adaptado a las capacidades de absorción de la economía del país.




