Protestas contra ICE se extienden por EE. UU. entre victorias y derrotas judiciales para Trump

La tensión migratoria en los Estados Unidos ha alcanzado un punto crítico en este inicio de febrero de 2026. Durante el pasado fin de semana, miles de manifestantes tomaron las calles en más de 300 ciudades bajo el lema «ICE Out«, en una de las movilizaciones más masivas de los últimos años. Las protestas contra ICE se extendieron por EE. UU. tras los trágicos incidentes en Minneapolis, donde operativos federales resultaron en la muerte de dos personas, entre ellas la ciudadana estadounidense Renee Good. Desde Nueva York hasta San Francisco, la indignación popular ha crecido ante lo que muchos consideran una militarización de las ciudades «santuario». Mientras tanto, en Washington D.C., la administración enfrenta una presión política sin precedentes, con sectores demócratas exigiendo restricciones severas a las operaciones de vigilancia y detención en medio de debates presupuestarios que mantienen al gobierno al borde de un cierre parcial.

El frente legal: Fallos divididos que marcan el rumbo de la Casa Blanca

En paralelo a las manifestaciones, el sistema judicial se ha convertido en el principal campo de batalla donde las batallas judiciales se saldaron con victorias y derrotas para Trump. En una victoria significativa para el Ejecutivo, una jueza federal en Minnesota rechazó este lunes una solicitud para bloquear temporalmente el despliegue de agentes adicionales en el estado, permitiendo que la controvertida «Operación Metro Surge» continúe. Sin embargo, no todo han sido buenas noticias para la Casa Blanca; casi simultáneamente, un tribunal en California emitió un fallo que obliga a la liberación de menores detenidos y cuestiona la legalidad de los arrestos civiles en juzgados de inmigración. Estos fallos contradictorios reflejan la polarización del poder judicial en 2026, dejando a la administración con un camino libre para los despliegues tácticos, pero con límites estrictos sobre el tratamiento y procesamiento de los detenidos.

El futuro de la política migratoria y el impacto en la estabilidad nacional

A medida que nos adentramos en el segundo mes de 2026, el panorama sugiere que la conflictividad no hará más que aumentar. La administración Trump ha defendido sus acciones como necesarias para la «seguridad nacional», mientras que los gobiernos estatales liderados por demócratas prometen seguir desafiando cada orden ejecutiva en las cortes. La situación de ICE y las protestas han forzado a que el liderazgo republicano en el Congreso negocie límites operativos en el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para evitar un colapso administrativo. Para el ciudadano común, la incertidumbre es la norma: el éxito de la agenda de deportaciones masivas dependerá de si las cortes de apelaciones mantienen las victorias recientes de Trump o si, por el contrario, los recursos interpuestos por organizaciones de derechos civiles logran frenar el engranaje federal de forma definitiva.

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