La industria del vino en España enfrenta una nueva crisis tras la imposición de aranceles del 15% por parte del gobierno de Donald Trump a productos agrícolas europeos. Aunque Estados Unidos es uno de los principales destinos del vino español, especialmente de variedades envasadas y espumosas, esta medida podría provocar una caída del 10% en las exportaciones, según la Federación Española del Vino. Las pequeñas bodegas, que dependen en gran parte del mercado estadounidense, ven amenazada su viabilidad, ya que sus márgenes de ganancia se reducen drásticamente y competir con precios locales se vuelve inviable.
El gravamen del 15% impuesto por EE.UU. amenaza exportaciones, empleos y la competitividad de productores artesanales
El impacto va más allá de las ventas: el sector vitivinícola genera más de 363.000 empleos y representa 20.000 millones de euros del PIB español. Organizaciones como la Interprofesional del Vino y el Comité Europeo de Empresas del Vino han solicitado que el vino quede fuera del acuerdo arancelario entre Bruselas y Washington. Mientras tanto, bodegas como Marqués del Atrio y Juvé & Camps advierten que la medida pone en riesgo su estrategia de internacionalización. En este contexto, el vino español se convierte en símbolo de las tensiones comerciales entre Europa y EE.UU., y de cómo las políticas proteccionistas pueden afectar profundamente a sectores tradicionales.