El mundo del cine y la cultura francesa despiden a una de sus figuras más legendarias tras confirmarse que Brigitte Bardot falleció de cáncer a los 91 años de edad. Aunque la actriz murió el pasado 28 de diciembre de 2025 en su refugio de Saint-Tropez, no ha sido hasta los días previos a su funeral, celebrado este 7 de enero de 2026, cuando su viudo, Bernard d’Ormale, ha roto el silencio para aclarar los motivos de su partida. Según las declaraciones del que fue su esposo durante más de tres décadas, la mítica «BB» luchó en la más estricta intimidad contra la enfermedad, sometiéndose incluso a dos intervenciones quirúrgicas en sus últimos meses. Esta revelación ha conmovido a sus seguidores, quienes recordaban su fortaleza tras haber superado un cáncer de mama en la década de los 80, demostrando una vez más el carácter resiliente de la mujer que redefinió la sensualidad europea.
Los últimos días en Saint-Tropez y la batalla contra la enfermedad
El testimonio de D’Ormale ha permitido conocer detalles íntimos sobre los últimos momentos de la actriz, marcados por una salud debilitada pero una mente lúcida hasta el final. El viudo de Brigitte Bardot desveló que la actriz padecía dolores persistentes de espalda derivados de su condición, lo que la mantenía exhausta pero siempre conectada con su gran pasión: la protección de los animales. Durante sus días finales en su famosa villa, La Madrague, Bardot estuvo rodeada de su círculo más cercano y atendida por enfermeras que asistían a la residencia diariamente. Bernard recordó con especial emoción las últimas palabras de su esposa, quien lo llamó por su apodo privado momentos antes de exhalar su último suspiro, dejando tras de sí un vacío incalculable en la industria del entretenimiento y el activismo global.
Un legado inmortal entre el cine y el activismo animalista
El funeral de la actriz, celebrado en la iglesia de Notre-Dame de l’Assomption, ha servido no solo para dar el último adiós a sus restos, sino para reafirmar la vigencia de su impacto cultural. Brigitte Bardot será enterrada en el cementerio marino de Saint-Tropez, reposando frente al Mediterráneo junto a sus padres, tal como fue su voluntad tras descartar ser sepultada en su propia casa para evitar molestias a la localidad. A pesar de que el cáncer puso fin a su vida física, su fundación y su compromiso por el bienestar animal seguirán siendo el motor de su legado en 2026 y en las décadas venideras. Con su partida, se cierra un capítulo dorado de la historia del cine francés, dejando una huella imborrable que trasciende la pantalla para instalarse en la memoria colectiva como un símbolo de libertad y valentía.




