El Santiago Bernabéu en el banquillo: Un giro judicial inesperado

El modelo de negocio del nuevo estadio del Real Madrid enfrenta su desafío más crítico desde su reinauguración. En este enero de 2026, la actualidad jurídica ha estallado tras confirmarse que la jueza procesa al Real Madrid por el ruido de los conciertos en el estadio Bernabéu, transformando las diligencias previas en un procedimiento abreviado. La magistrada Mónica Aguirre, titular del Juzgado de Instrucción número 53 de Madrid, ha hallado indicios racionales de un presunto delito medioambiental por contaminación acústica. Según el auto judicial, todos los eventos celebrados entre abril y septiembre de 2024 —que incluyeron estrellas como Taylor Swift, Karol G y Luis Miguel— superaron sistemáticamente los límites de decibelios permitidos por la ordenanza municipal. Esta decisión pone en el punto de mira tanto a la entidad blanca como a su administrador único, José Ángel Sánchez, marcando un precedente histórico en la gestión de recintos deportivos en zonas residenciales densamente pobladas.

Contaminación acústica y salud: El núcleo de la acusación vecinal

La resolución judicial es el resultado de una persistente querella interpuesta por la Asociación Vecinal de Perjudicados por el Bernabéu (AVPB), quienes han documentado cientos de mediciones que avalan el impacto negativo en su calidad de vida. Al analizar por qué la jueza ha decidido procesar al club por el ruido excesivo, destaca la gravedad de la reiteración: los informes policiales confirman que los niveles sonoros supusieron un riesgo potencial para la salud de los residentes colindantes. A pesar de los esfuerzos del club por suspender eventos temporalmente para mejorar la insonorización, la justicia estima que el daño ya fue causado de manera continuada. En este 2026, el proceso penal se centra en determinar si hubo una «indolencia» por parte de los responsables del estadio al permitir que los promotores musicales ignoraran los límites acústicos, priorizando la rentabilidad económica de la «explotación 365» sobre el derecho al descanso de los ciudadanos madrileños.

Un futuro incierto: ¿Qué pasará con los grandes eventos en 2026?

En conclusión, este procesamiento abre una etapa de incertidumbre para la estrategia de diversificación de ingresos impulsada por Florentino Pérez. El hecho de que el Real Madrid se siente en el banquillo por los conciertos del Bernabéu no solo implica posibles multas millonarias, sino que pone en tela de juicio la viabilidad de convertir el estadio en el epicentro mundial de la música en vivo. Para finales de 2026, la resolución de este juicio podría obligar a la entidad a realizar obras de cerramiento acústico aún más costosas o, en el peor de los casos, a limitar drásticamente la potencia de los espectáculos. Mientras la Fiscalía y las acusaciones preparan sus escritos, el mundo del deporte y el entretenimiento observa con atención un caso que redefine el equilibrio entre el espectáculo de masas y la convivencia urbana en las grandes capitales europeas.

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